Verano.
Dulce luna redonda y blanquecina.
La guadaña acecha, espera,
guarda su herramienta al otro lado de
esa puerta maldita que me llama.
Sonríe la luna, y la muerte,
sonríen ambas a mi suerte,
a la dicha del desterrado,
a la dicha del sol que muere
ahorcado,
arrojado por el abismo
traicionero.
Muere el sol en la luna.
Somos sol hasta que asoma la luna, hasta que ríe.
- ¡Pero somos sol naciente!...se supone que debíamos serlo.
- Eso dicen esos dos de ahí, los que llevan gafas y pantalones, calcetines y botines con sus cordones...con sus ojos muelen las piernas de los tullidos y las manos de los mancos, lo quieren todo y todo...
- (una voz lejana) Como las lunas y como los soles (silencio)
- ¿Quién?
- Ah..,perdona...Mmm...(como volviendo a su ser) Que...¿quién lo dice? Pues no lo sé...creo que lo dijiste tú, pero no sé exactamente quien...
- La luna
- ¿La luna? (recapacita)
- Sí, la luna que acecha...la guadaña...y el mar.
- El mar...
- Sí, el mar.
- Entonces, cuando vayamos a parar al mar...¿nadaremos en él y volaremos?
- Sí o no, no lo sé. Y, ¿tú?
- Yo, ¿qué?
- Que si sabes si algún día llegaremos a ser libres.
- ¿Libres?
- Sí.
- Qué palabra tan...curiosa...jamás había oído hablar de ella...
- Pero si hace un momento estabas hablando de nadar, volar, subir, bajar, flotar, gritar, sentir, vivir, amar...del que ama, vive, siente, grita, flota, baja, sube, vuela y nada...de mí y de ti y de todos y de nadie...pues todas ellas son solo palabras que se lleva el viento...y el viento, sin poesía, no vale nada...
- A mí solo me enseñaron dos palabras, no sé más que dos palabras, palabras que siempre uso. Me enseñaron dos palabras y ahora sé otra...la podré usar junto con las otras dos que ya me sé, si es que la aprendo bien, claro está. ¿Podrás enseñarme a usarla?¿A usarla bien? ¿De manera que parezca que la sé? ¿Tan bien como las otras dos? Porque yo solo sé dos palabras...Mi madre solamente sabía una, y trabajó muy duro, trabajó de sol a sol, con sacos de plomo a sus espaldas, la azotaban cuando se derrumbaba por la rampa, la mancillaban hasta que corrían violetas por su vientre...Dos palabras...una de ellas es la de mi madre y la otra...creo que la he aprendido gracias a la televisión...
- ''televisión'', dices...
- Sí, digo ''televisión''.
- Ya...
- ¿Qué pasa?
- Nada, la te-le-vi-sión.
- Sí, la TE-LE-VI-SIÓN, acaso, ¿tú no la ves?
- Sí la veo, sí.
- Entonces, ¿por qué preguntas tanto? ¿Acaso no te gusta mi palabra?: ¡¡TE!! ¡¡LE!! ¡¡VI!! ¡¡SIÓN!!
- No sé.
- No sabes...(con tono amenazante)
- Yo no sé nada.
- Yo, sí sé...sé dos palabras. Y, ¿tú?, ¿tú qué demonios sabes?¿Sabes alguna palabra?
- Quizás.
- Bah...Una simple, barata palabra...tampoco pensaba que fueras de ese tipo de calaña, tan rastrero y cochambroso, debí imaginármelo, con esa pinta de fantoche que llevas...(susurra con rabia)...bastardo (le escupe)...pero tienes planta de intelectual, de sabio (limpiándose la boca)...tendrás que saber algo más...
- Nada.
- ¡¿Dos?!¿Cómo demonios te sabes tantas? Maldito ladrón sinvergüenza, ricachón pesetero, mal nacido (sacando un filo)...pero, ¿qué me tomas por tonto e imbécil, por basura y deshecho, por tullido y manco?(lo acuchilla, lo tira al suelo y lo empieza a apalear.)¿A quién se las has robado? ¡Dime! ¡¿A quién?! ¿Ha andado algún recaudador de palabras por aquí? ¿Acaso te crees igual a mí?¡Dame tus zapatos y tus palabras! Te he dicho que me los des. ¡Son míos, los dos; son míos, míos, míos, infinitamente míos!
- Gracias (Angustio muere.)
I dont wanna be a hipster
martes, 12 de junio de 2012
Brindemos
Por todas esas cosas que escribimos queriendo ser poetas.
Por todos esos pensamientos que nos colocan en el centro del mundo.
Por el sol.
Por mí.
Por ti.
Por nosotros.
Por un Egocentrismo Compulsivo, justo y equitativo.
Brindemos.
Por todos esos pensamientos que nos colocan en el centro del mundo.
Por el sol.
Por mí.
Por ti.
Por nosotros.
Por un Egocentrismo Compulsivo, justo y equitativo.
Brindemos.
lunes, 23 de abril de 2012
Redoble de tambores
Redoble de tambores de una vida ya extinguida
resuenan en la cabeza de un niño que se cree señor.
El Gran Tiempo sucumbe a la efímera melodía: lo hace arrodillarse,
lo doma hasta que, retorcido en sí mismo, decide emprender el viaje de vuelta.
Tambores de guerra marchan con los generales
que sangre huelen, rejurgitan y derrochan.
Rojo caldo humano,
rojo caldo cainita.
resuenan en la cabeza de un niño que se cree señor.
El Gran Tiempo sucumbe a la efímera melodía: lo hace arrodillarse,
lo doma hasta que, retorcido en sí mismo, decide emprender el viaje de vuelta.
Tambores de guerra marchan con los generales
que sangre huelen, rejurgitan y derrochan.
Rojo caldo humano,
rojo caldo cainita.
lunes, 2 de abril de 2012
1 de Abril
Si la poesía es vereda
esto no es poesía,
si la poesía es rojiza
esto no es poesía,
si la poesía es celeste
esto no es poesía.
Pero si es abismo maldito, fría
roca olvidadiza y desolada,
sueño empedrado en la muralla...
Entonces, sí, lo llamamos poesía.
esto no es poesía,
si la poesía es rojiza
esto no es poesía,
si la poesía es celeste
esto no es poesía.
Pero si es abismo maldito, fría
roca olvidadiza y desolada,
sueño empedrado en la muralla...
Entonces, sí, lo llamamos poesía.
lunes, 26 de marzo de 2012
Desafío
Leerías un disparo rojo y desalmado,
un frío niño en el lecho de su vientre:
movimiento atado,
movimiento inerte?
Leerías a un joven sangriatado,
su arrepentimiento, ya tardío e intranscendente;
el anhelo, momentáneo,
de que no fuera presente,
mas pasado?
Leerías el caos,
la nada
y la muerte?
un frío niño en el lecho de su vientre:
movimiento atado,
movimiento inerte?
Leerías a un joven sangriatado,
su arrepentimiento, ya tardío e intranscendente;
el anhelo, momentáneo,
de que no fuera presente,
mas pasado?
Leerías el caos,
la nada
y la muerte?
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