martes, 12 de junio de 2012

Como las lunas y como los soles

Verano.
Dulce luna redonda y blanquecina.


La guadaña acecha, espera,
guarda su herramienta al otro lado de
esa puerta maldita que me llama.


Sonríe la luna, y la muerte,
sonríen ambas a mi suerte,
a la dicha del desterrado,
a la dicha del sol que muere
ahorcado,
arrojado por el abismo
traicionero.


Muere el sol en la luna.


Somos sol hasta que asoma la luna, hasta que ríe.





- ¡Pero somos sol naciente!...se supone que debíamos serlo.

- Eso dicen esos dos de ahí, los que llevan gafas y pantalones, calcetines y botines con sus cordones...con sus ojos muelen las piernas de los tullidos y las manos de los mancos, lo quieren todo y todo...

- (una voz lejana) Como las lunas y como los soles (silencio)

- ¿Quién?

- Ah..,perdona...Mmm...(como volviendo a su ser) Que...¿quién lo dice? Pues no lo sé...creo que lo dijiste tú, pero no sé exactamente quien...

- La luna

- ¿La luna? (recapacita)

- Sí, la luna que acecha...la guadaña...y el mar.

- El mar...

- Sí, el mar.

- Entonces, cuando vayamos a parar al mar...¿nadaremos en él y volaremos?

- Sí o no, no lo sé. Y, ¿tú?

- Yo, ¿qué?

- Que si sabes si algún día llegaremos a ser libres.

- ¿Libres?

- Sí.

- Qué palabra tan...curiosa...jamás había oído hablar de ella...

- Pero si hace un momento estabas hablando de nadar, volar, subir, bajar, flotar, gritar, sentir, vivir, amar...del que ama, vive, siente, grita, flota, baja, sube, vuela y nada...de mí y de ti y de todos y de nadie...pues todas ellas son solo palabras que se lleva el viento...y el viento, sin poesía, no vale nada...

- A mí solo me enseñaron dos palabras, no sé más que dos palabras, palabras que siempre uso. Me enseñaron dos palabras y ahora sé otra...la podré usar junto con las otras dos que ya me sé, si es que la aprendo bien, claro está. ¿Podrás enseñarme a usarla?¿A usarla bien? ¿De manera que parezca que la sé? ¿Tan bien como las otras dos? Porque yo solo sé dos palabras...Mi madre solamente sabía una, y trabajó muy duro, trabajó de sol a sol, con sacos de plomo a sus espaldas, la azotaban cuando se derrumbaba por la rampa, la mancillaban hasta que corrían violetas por su vientre...Dos palabras...una de ellas es la de mi madre y la otra...creo que la he aprendido gracias a la televisión...

- ''televisión'', dices...

- Sí, digo ''televisión''.

- Ya...

- ¿Qué pasa?

- Nada, la te-le-vi-sión.

- Sí, la TE-LE-VI-SIÓN, acaso, ¿tú no la ves?

- Sí la veo, sí.

- Entonces, ¿por qué preguntas tanto? ¿Acaso no te gusta mi palabra?: ¡¡TE!! ¡¡LE!! ¡¡VI!! ¡¡SIÓN!!

- No sé.

- No sabes...(con tono amenazante)

- Yo no sé nada.

- Yo, sí sé...sé dos palabras. Y, ¿tú?, ¿tú qué demonios sabes?¿Sabes alguna palabra?

- Quizás.

- Bah...Una simple, barata palabra...tampoco pensaba que fueras de ese tipo de calaña, tan rastrero y cochambroso, debí imaginármelo, con esa pinta de fantoche que llevas...(susurra con rabia)...bastardo (le escupe)...pero tienes planta de intelectual, de sabio (limpiándose la boca)...tendrás que saber algo más...

- Nada.

- ¡¿Dos?!¿Cómo demonios te sabes tantas? Maldito ladrón sinvergüenza, ricachón pesetero, mal nacido (sacando un filo)...pero, ¿qué me tomas por tonto e imbécil, por basura y deshecho, por tullido y manco?(lo acuchilla, lo tira al suelo y lo empieza a apalear.)¿A quién se las has robado? ¡Dime! ¡¿A quién?! ¿Ha andado algún recaudador de palabras por aquí? ¿Acaso te crees igual a mí?¡Dame tus zapatos y tus palabras! Te he dicho que me los des. ¡Son míos, los dos; son míos, míos, míos, infinitamente míos!

- Gracias (Angustio muere.)


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